Discutir de leyes trascendentales en Argentina, al fin, es necesario. Brindar la inclusión e igualdad que no da la distribución de la riqueza es el objetivo central. ¿Qué pasa con el bastardeado deporte nacional legislativamente? Falta de compromiso y una buena ceguera y sordera política hacen que el deporte no sea pensado como transformador social desde quienes nos gobiernan. Aspiración de investigación de
jueves, 10 de junio de 2010
Orgullo nacional
¿Estamos cada vez más yankees?
Editorial
Está todo el día con el deporte ¡pregúntale!, ¡pregúntale por cualquier jugador!, vas a ver que sabe en donde juega, ¡no te miento! es así, al frente del tele o leyendo, no ve otra cosa, no le interesa otra cosa.
Cuando se les preguntaba que hacíamos durante el día, esas palabras deben haber estado en cada charla de nuestros padres con sus amigos durante nuestra infancia. No creo que les diera vergüenza, pero si que al volver a las casas, pondrían en tela de juicio si era normal el comportamiento de su hijo.
Desde chicos nos diferenciábamos del resto y no por alguna habilidad en especial, sino por ser extremadamente consumidores de deportes, tanto en la práctica como por los distintos medios en que sentíamos algo relacionado al mismo.
Era esa época, la que algunos añoramos, donde no existían las exigencias, los compromisos, donde no “existían” las mujeres, donde no existía mas nada que lo que el mundo deportivo dictara como necesario para nuestra vida...
Bendita Necesidad

Como si fuera una adicción, el mundo del deporte esta “enfermo”, por algo que podríamos llamar “El mejor de la historia”, en el diagnostico se explicará como: la necesidad imperiosa de situar a un deportista como el mejor que haya existido en determinado deporte
No importa la esencia, ya sea individual o colectivo, el mundo del deporte pareciera estar determinado a tener a su “elegido”. Llama la atención en el segundo de los casos (por sobre manera) ya que dependen de “aliados” para su desempeño, como dijo Alfredo Di Stéfano – “La historia, hombre, es que en el fútbol no pasa como con un tenista, un boxeador, donde cada uno va por su cuenta”.
Individualmente, nos acercaríamos mas a la posibilidad de comparar dos atletas y concluir, “el es el mejor”. Pero las condiciones en las que compitieron en su tiempo, rivales a los que enfrentaron, tecnología y demás lo hacen, aunque sea, pensarlo dos veces.